Los Querubines de la ría de Vigo es el título de la obra de teatro que el grupo Camaux, de la Asociación de Antiguos Alumnos de Don Bosco–María Auxiliadora de Vigo, está preparando para llevar a escena en breve.
Al pensar en ella me surgió una pregunta inevitable: ¿Hay querubines en la ría de Vigo?
La respuesta me llegó casi de inmediato. En el mirador del Paseo de Alfonso XII había unos querubines de piedra que, curiosamente, están siendo retirados. Claro que los querubines de esta obra de teatro no son de piedra.
A veces, en la ciudad ocurren cosas pequeñas, sucesos tan insignificantes que no ocupan titulares ni aparecen en las locuciones de las radios locales. Algo sucede en ese espacio difuso entre lo visible y lo invisible. Entre el rumor del agua, el viento que atraviesa los muelles y los pasos apresurados de quienes recorren las calles, surge la sensación de que algo —o alguien— vela por nosotros sin que lo notemos.
¿Podría ser que existan querubines en la ría de Vigo?
No hablamos de ángeles ni de seres celestiales que bajan del cielo, sino de guardianes de lo cotidiano, de quienes observan, cuidan y protegen los pequeños equilibrios de la vida. Pequeños misterios, algún atraco frustrado, pérdidas inexplicables y encuentros fortuitos que se resuelven de manera inesperada. Una cartera robada que vuelve a su dueño, un niño perdido que encuentra una mano amiga que lo devuelve a casa, o un pequeño accidente que termina de forma casi milagrosa. Todo ocurre con tanta naturalidad que parece casualidad… hasta que alguien se detiene a pensar: ¿Y si no lo es?
La obra Los Querubines de la ría de Vigo invita al espectador a adentrarse en ese territorio misterioso donde lo ordinario se transforma en extraordinario y lo trivial revela su lado más sorprendente. Humor, intriga y poesía se entrelazan para construir una atmósfera en la que los gestos, los encuentros casuales y las miradas pueden formar parte de algo invisible.
Los querubines no se muestran directamente. Permanecen en las sombras, moviendo hilos, velando por el equilibrio y por esos pequeños secretos que hacen que la vida siga siendo asombrosa.
Es una obra que juega con nuestra percepción y nos recuerda que el mundo está lleno de sorpresas que no siempre podemos explicar. Nos invita a abrir los ojos, a observar con atención y a dejarnos maravillar por lo inesperado.
¿Hay querubines en la ría de Vigo?
Solo hay una manera de descubrirlo: acercarse, mirar y vivir la experiencia en primera persona.

